Tirar de oficio no es sinónimo de hacer las cosas con el piloto automático. Significa tener tras de sí una larga trayectoria, con sus altos y bajos, de la que se ha aprendido y de la que se han extraído los recursos necesarios para afrontar los encargos más difíciles. Adaptar a un clásico lo es, y más si se trata de ‘El sueño eterno‘, uno de los principales hitos de la novela negra. Un trabajo del que salieron bien parados Andreu Martín y Luis Bermejo, que, tirando de oficio, realizaron en los años 80 un cómic basado en la obra maestra de Raymond Chandler, posteriormente recopilado por la desaparecida Glénat en su colección Viñetas Negras (2005).

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De la existencia de este tebeo, aunque había pasado por delante de él varias veces en la biblioteca, fui consciente en la exposición homenaje dedicada a Luis Bermejo (1931-2015) en el pasado Salón del Cómic de Barcelona. Tan denostada en ocasiones por su inclinación comercial, la cita barcelonesa sigue cuidando algunos detalles, como tener un recuerdo a los grandes autores clásicos del cómic español. Allí se pudieron ver los pulcros originales de Bermejo para esta obra, toda una invitación a descubrirla.

Los lectores de Raymond Chandler saben de lo intrincado de sus tramas, en las que el elemento puramente detectivesco es una mera excusa para criticar con mordacidad a la sociedad de su tiempo. Solo Philip Marlowe, el irónico y pétreo  detective privado, permanece inmutable entre una maraña de personajes con el signo de dólar tatuado en las pupilas y con la ética de un vendedor de abuelas profesional.

Para el que no conozca la historia… Marlowe recibe el encargo del viejo general Sternwood para que investigue el chantaje al que se ve sometida su hija menor, Carmen, por parte de un oscuro librero llamado Geiger. Sin embargo, la otra hija del viejo, Vivien, está mucho más interesada en que Marlowe indague el paradero de su ex marido, Rusty Regan, que al parecer se ha fugado con la esposa de un gánster. El caso se complica cuando el tal Geiger aparece muerto en su estudio y, junto a él, está Carmen desnuda y drogada hasta las orejas… Marlowe se verá sumido en un juego de intrigas cruzadas entre las dos hermanas Sternwood y la mafia local.

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Andreu Martín, que de novela negra sabe un rato (además de guionista de cómic, es prolífico escritor del género), toma la esencia de la historia y del carácter de los personajes y construye un perfecto tebeo ‘noir’: asesinatos en la penumbra, diálogos afilados, acción con sentido, intriga hasta la penúltima página y un certero retrato de la miseria humana.

Luis Bermejo, cuya extensa trayectoria le llevó de la Escuela Valenciana al boom del cómic adulto de los 80, con un intenso trabajo para agencias internacionales de por medio, pone su estilo realista al servicio de lo que pide una historia de este tipo: protagonista de cara adusta, chicas de físico generoso y un potente blanco y negro. Este Marlowe recuerda poderosamente al Torpedo de Jordi Bernet, algo que no es de extrañar por compartir época y contexto editorial.

‘El sueño eterno’ de Andreu Martín y Luis Bermejo, dos profesionales curtidos tirando de oficio, es una correcta adaptación a viñetas de un clásico, pero también, por sí mismo, un excelente tebeo. No lo dejen pasar si por un casual cae en sus manos.